Dolce & Gabbana

Colección Otoño / Invierno 2018
Por Rodrigo Triana

Dolce & Gabbana presentaron su colección Otoño Invierno 2018-2019.
Bolsas suspendidas por drones, nos recordaron a los performances que realizó Alexander McQueen donde interactuaron de la mano moda y tecnología.  Pero en esta ocasión moda y tecnología no llegan a una declaración sino que se vuelve un aburrido comentario de pie de página.

Resaltan las prendas oversize como sudaderas y abrigos que nos hace pensar en pasadas colecciónes de GUCCI.

Más es más, menos es aburrido, nunca es demasiado… son los mantras del maximalismo que impera en esta colección que se materializa en enormes aplicaciones de cruces cristianas, querubines, onomatopeyas y estampados de comida típica Italiana.

Respetando las características que conforman el ADN de la marca encontramos una fuerte influencia religiosa, motivos del arte renacentista y el barroco. Es en estas influencias donde la marca encuentra su propia identidad, retoma elementos de la cultura Italiana profundamente arraigados en el arte, el cine, la arquitectura, el diseño de interiores, la gastronomía y desde ahí crean sus propias propuestas visuales.

Las texturas metálicas, el brillo y el oro están presentes en toda la colección, esto es hasta cierto punto obvio pues la estética de Dolce & Gabbana es de lujo desbordado, nos habla de exceso y poder. Por eso regresa una y otra vez a esos momentos de la historia en que Italia era una potencia, la cuna de la cultura, de la religión y es desde ahí que se colocan como líderes de pensamiento en la escena de la moda y convocan a sus consumidores a seguirlos con devoción, una nueva fé, la religión de la moda y Dolce & Gabbana como los sacerdotes.

La pregunta pertinente es: ¿Las nuevas generaciones los seguirán?

Dolce & Gabbana presentaron su colección Otoño Invierno 2018-2019.
Bolsas suspendidas por drones, nos recordaron a los performances que realizó Alexander McQueen donde interactuaron de la mano moda y tecnología.  Pero en esta ocasión moda y tecnología no llegan a una declaración sino que se vuelve un aburrido comentario de pie de página.

Resaltan las prendas oversize como sudaderas y abrigos que nos hace pensar en pasadas colecciónes de GUCCI.

Más es más, menos es aburrido, nunca es demasiado… son los mantras del maximalismo que impera en esta colección que se materializa en enormes aplicaciones de cruces cristianas, querubines, onomatopeyas y estampados de comida típica Italiana.

Respetando las características que conforman el ADN de la marca encontramos una fuerte influencia religiosa, motivos del arte renacentista y el barroco. Es en estas influencias donde la marca encuentra su propia identidad, retoma elementos de la cultura Italiana profundamente arraigados en el arte, el cine, la arquitectura, el diseño de interiores, la gastronomía y desde ahí crean sus propias propuestas visuales.

Las texturas metálicas, el brillo y el oro están presentes en toda la colección, esto es hasta cierto punto obvio pues la estética de Dolce & Gabbana es de lujo desbordado, nos habla de exceso y poder. Por eso regresa una y otra vez a esos momentos de la historia en que Italia era una potencia, la cuna de la cultura, de la religión y es desde ahí que se colocan como líderes de pensamiento en la escena de la moda y convocan a sus consumidores a seguirlos con devoción, una nueva fé, la religión de la moda y Dolce & Gabbana como los sacerdotes.

La pregunta pertinente es: ¿Las nuevas generaciones los seguirán?